El sexo no es ciego
Un estudio de la Universidad de Durham afirma que nuestro rostro es un buen indicador de si somos o no promiscuos sexualmente.
Para llegar a esta conclusión, tres grupos de estudiantes fueron fotografiados y completaron un cuestionario sobre sus actitudes frente al sexo (número de relaciones sexuales por mes, número de parejas por año, etc). Después se le mostraron todas las fotos de los integrantes del experimento y se les pidió que las ordenaran en dos grupos: promiscuos y aquellos fieles, no proclives al sexo casual. No solamente las elecciones coincidieron con los resultados obtenidos por los cuestionarios si no que las mujeres tendieron a sentirse poco atraídas por las fotos de hombres considerados de apariencia promiscua. A su vez, los hombres se sentían terriblemente atraídos por las mujeres con apariencia promiscua. De hecho, hasta las propias mujeres encontraban a esas mujeres más atractivas. Pues si amigas, sin tetas no hay paraíso.
Por último, los hombres de apariencia promiscua también eran vistos como más masculinos. Esto confirma la hipótesis de que los hombres más masculinos eran percibidos como menos proclives a tener una relación de largo plazo. Pues si amigos, el metrosexual parece ser el marido perfecto.


Hace unos días os hablaba de